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Las mentes más claras de la historia han ido tejiendo poco a poco la intrincada tela de araña del conocimiento científico. De aquellos y aquellas que destacaron por encima de otros hablamos aquí. Con una frecuencia quincenal, les ofreceremos la biografía de un gran sabio escrita por Carmen Buergo. Todas ellas se van sumando a nuestro podcast Ciencia y Genios.
A finales del siglo XVIII reinaba un gran desorden en el conocimiento de las especies, ya fueran vivas o fósiles. En medio de ese desconcierto surgió la figura del Barón de Cuvier, una de esas personas que ponen orden en el caos. Con una visión fuera de lo común, no sólo puso orden entre las especies vivas de su tiempo sino entre las que se habían extinguido. Para ello utilizó una novedosa herramienta: la anatomía comparada. Se decía de él que, a partir de un único diente, era capaz de reconstruir la anatomía completa de un animal.
Sigmund Freud (1856 – 1939) fue un médico neurólogo austriaco, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX. Hoy les invitamos a escuchar la historia de su vida y, como complemento, les ofrecemos el relato, escrito por el propio Freud, en el que describe el tratamiento de una de sus pacientes utilizando la hipnosis como método terapéutico
Christian Huygens (1629 – 1695) astrónomo y físico holandés que descubrió los anillos de Saturno y su luna más grande y enigmática, Titán. Como físico realizó importantes aportaciones a la mecánica y a la óptica, inventó el reloj de péndulo y en el campo de las matemáticas fue uno de los pioneros en el estudio de la probabilidad.
Paracelso nació en Einsiedeln, Suiza, en 1493, un año después del descubrimiento de América por Colón. Fue contemporáneo de Copérnico, Lutero, Leonardo da Vinci y toda una cohorte de mentes que propiciaron el salto desde la Edad Media hasta el Mundo moderno. Cuentan las crónicas de la época que, en vida, le llamaron el “Lutero de la medicina” y en los debates científicos del siglo XVI frecuentemente se ponía más énfasis en las innovaciones de Paracelso que en el sistema astronómico de Copérnico.
Alfred Wegener, nacido en Berlin en 1880, siempre se sintió atraído por la astronomía, de hecho se doctoró en esta materia en 1904, pero después se inclinó por otros campos de la ciencia, especialmente la geología y la meteorología. Como meteorólogo, Wegener se unió en 1906 a una expedición a Groenlandia para estudiar la circulación de los gélidos aires circumpolares. La visión de los enormes bloques de hielo que se desprendían de los glaciares le sirvieron de inspiración para sentar las bases de una revolucionaria teoría: La deriva de los continentes.
El 8 de febrero de 1865, el monje agustino Gregor Mendel presentaba la primera parte de sus investigaciones ante sus colegas de la Sociedad de Historia Natural de Brünn (ahora Brno, en la República Checa). Su trabajo titulado Experimentos en la hibridación de las plantas sembró las bases del conocimiento actual sobre la herencia genética.
Alan MathisonTuring (1912 – 1954) es considerado como uno de los fundadores de la ciencia de la computación, fue matemático, filósofo, hábil decodificador, visionario y homosexual. Cuando la informática estaba en pañales, el soñaba con poderosas computadoras capaces de retar al ser humano en aquello que más le enorgullece: su inteligencia.
Hoy les invitamos a escuchar la biografía de los hermanos Joseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfier, considerados como los inventores del globo aerostático. No fueron los únicos, antes que ellos el físico y matemático de origen brasileño Bartolomeu Lourenço de Gusmão desarrolló y demostró la idea y el científico francés Jacques Alexandre César Charles ideó los globos impulsados por hidrógeno. De estos les hablamos en el texto que complementa la biografía.
Muchos de los grandes descubrimientos de la historia de la ciencia se produjeron por casualidad. Pero la casualidad por sí sola no basta, lo importante es estar ahí cuando sucede y tener los conocimientos necesarios para interpretarla. En 1928, en el curso de los experimentos con bacterias Alexander Fleming se dio cuenta de que, alrededor de una mancha de moho que había contaminado por casualidad uno de sus cultivos, las colonias de bacterias habían muerto. En lugar de desechar el cultivo sin más, como hicieron muchos otros antes que él, Fleming investigó sus causas y logró abrir el camino que proporcionó a la humanidad una de las armas más poderosas en la lucha contra la enfermedad: la penicilina.
El afán del ser humano por imitar a las aves y remontar el vuelo es legendario. La mitología nos cuenta la historia de Ícaro, hijo de Dédalo, que levantó el vuelo hacia el Sol y cayó a tierra cuando el Astro Rey derritió sus alas de cera. Aquellas eran historias inventadas, la realidad ha sido muy distinta. Muchos intentaron volar, algunos de ellos de reconocido ingenio, como Leonardo da Vinci, algunos lograron planear lanzándose desde altos promotorios y no pocos perdieron la vida en el intento. Sin embargo, una cosa es planear y otra volar con impulso propio. Los primeros en emprender el vuelo, ayudados por aparatos motorizados, fueron los hermanos Orville y Wilbur Wright.
Albert Einstein es sin duda el científico más conocido del siglo XX, nació en 1879 en Ulm, Alemania, y murió en 1955 en Princeton, Estados Unidos. Su vida pasó desapercibida para la humanidad hasta el año 1905, un año extraordinario en el que dio a conocer al mundo no sólo su Teoría de la Relatividad Especial sino otros artículos, que, a decir de muchos, ya por sí solos habrían grabado su nombre en la historia del conocimiento de la humanidad. Pero detrás de las ecuaciones que le hicieron famoso, late un corazón con las grandezas y miserias del ser humano. En el texto complementario que ofrecemos en cienciaes.com les hablamos de la forma de pensar del sabio, sumido en un mundo rico en imágenes y parco en palabras.
En 1798, salió a la luz un libro titulado Ensayo sobre el principio de la población (An Essay on the Principle of Population) escrito por Thomas Robert Malthus. Sus ideas sobre las consecuencias de un aumento de la población humana y la necesidad de control levantaron ampollas en una sociedad que pensaba que la riqueza de una nación dependía de su número de habitantes. Hoy, cuando la población humana mundial roza los 6.900 millones de personas, les invitamos a reflexionar escuchando la biografía de Thomas Malthus.
Alexander Graham Bell (1847 – 1922) es conocido gracias al invento del teléfono, una fama merecida pero, en cierta medida, injusta porque hizo muchas cosas más. A lo largo de toda su vida, Bell obtuvo la patente de 30 inventos, varios de ellos relacionados con el teléfono, otros con el telégrafo y el fonógrafo, ideó y patentó el fotófono, un aparato que enviaba señales utilizando como agente transmisor un rayo de luz y después las convertía en sonido, diseñó un detector de metales y dedicó una gran cantidad de energía al desarrollo de un hidroplano que fue el precursor de los modernos hidroalas o aliscafos
Pocas personas han hecho tanto por el bienestar de la humanidad como Edward Jenner. Cuando él nació, en 1749, la humanidad sufría el azote de la viruela, una enfermedad que provocaba la aparición de numerosas pústulas y que, en los casos más extremos, producía la muerte o dejaba marcados para siempre a los enfermos que lograban vencerla. Ahora, la viruela ha sido erradicada de la faz de la Tierra gracias al tesón de Edward Jenner.
El final de la vida de Antoine Laurent Lavoisier es una de las páginas más tristes de la historia de la ciencia. El llamado “Padre de la Química Moderna” murió guillotinado en 1794. Junto a él, compartió su vida científica y participó activamente en sus logros, su esposa Marie Anne. Aunque es poco conocida, algunos la consideran como la “Madre de la Química moderna”. Les invitamos a escuchar la vida de Antoine y a leer la contribución de Marie Anne en la información complementaria.
Hasta mediados del siglo XV sólo había una forma de reproducir los libros: copiándolos a mano. Los copistas eran generalmente monjes o frailes que dedicaban toda su vida al rezo y a la copia de los libros que después eran utilizados por los sacerdotes, nobles y reyes. Pero a partir de 1450 todo cambió, con la aparición de la imprenta de tipos móviles, inventada por Johannes Gutenberg, tuvo lugar una de las revoluciones tecnológicas más drásticas, y generadoras de cultura, de todos los tiempos.
Las extravagancias de algunos científicos han hecho que se les identifique como seres despistados, maniáticos e incluso, por qué no decirlo, locos. No es cierto, los científicos son seres humanos como cualquiera, aunque siempre hay alguno dispuesto a dar la nota. En el siglo XIX vivió un científico inglés, llamado Charles Babbage, que cuadraba bastante bien con ese estereotipo. Su cabeza era un hervidero de ideas y la más famosa de ellas fue una máquina mecánica de calcular que no llegó a concluir. Siglo y medio después, un grupo de científicos británicos la construyeron siguiendo escrupulosamente los esquemas de Babbage y demostraron que podía realizar operaciones aritméticas con una precisión de 31 dígitos.
Antonie van Leeuwenhoek fue un científico improbable. Había nacido en una familia de comerciantes, no tenía fortuna, no asistió a la universidad y no conocía más lengua que la suya, el alemán. Con estas premisas no es fácil ganarse el respeto de la comunidad científica y de hecho, como comentamos en la información adicional, durante algún tiempo no fue tratado con la deferencia que merecía. Sin embargo, a pesar de tenerlo todo en contra, hizo algunos de los descubrimientos más importantes de la historia de la biología y consiguió ser un científico respetado. Gracias a sus microscopios, fabricados por él mismo, observó bacterias, células espermáticas, glóbulos rojos de la sangre, algas, protozoos y muchas otras cosas.
Enrico Fermi es famoso por la construcción del primer reactor nuclear. En 1942, en la Universidad de Chicago, logró la primera reacción nuclear en cadena, una reacción controlada que dio paso a la reacción nuclear más descontrolada de todas: la bomba atómica. Pero detrás de esos hechos que le han marcado para siempre, hay una larga historia, una historia de lucha por descubrir los insondables secretos del núcleo atómico, una lucha en las que participaron muchos otros protagonistas entre los que no faltó el odio, el amor o la indiferencia. Escuchen ustedes la biografía de Enrico Fermi.
En 1894 Guglielmo Marconi (1874-1937) leyó un articulo sobre las ondas electromagnéticas descubiertas por Hertz, quien acababa de morir. El físico alemán había demostrado que si se hacía saltar una chispa de una determinada manera entre dos placas de metal, la electricidad recorría la distancia entre ambos extremos a una velocidad de vértigo y generaba ondas que se transmitían por el espacio. El joven italiano intuyó que sería posible transmitir ondas eléctricas y captarlas para ser utilizadas como medio de comunicación.
Moisés Maimónides (1135-1204) fue uno de los científicos más relevantes de la Edad Media. Nacido en Córdoba, la capital de la España árabe, destacó en el campo de la medicina por su saber y por el calor humano con el que trataba a los enfermos. Hizo hincapié en la medicina preventiva, en la curación y en el cuidado de los convalecientes. Escribió diez tratados de medicina en los que hablaba de enfermedades como la hepatitis, la neumonía, la diabetes o el asma. Fue médico de ricos y pobres.
La humanidad está en deuda con Robert Koch (1843-1910). Este médico alemán descubrió los microorganismos causantes de las enfermedades más destructivas de la historia, el carbunco (antrax), la tuberculosis, el cólera…. Sólo una de ellas, la tuberculosis, se calcula que, entre el año 1700 y 1900, mató a mil millones de personas. Aunque la tuberculosis no ha podido ser erradicada todavía, gracias a Robert Koch, el bacilo causante fue desenmascarado y con él se desarrollaron medicamentos y medidas para prevenir el contagio salvando de una muerte segura a muchos millones de seres humanos.
Alexander von Humboldt (Berlin, 1769-1859) fue explorador, aventurero y científico. Llegó a América en 1799 y durante cinco años recorrió vastos territorios que ahora pertenecen a Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Cuba y México. Durante sus viajes de exploración mostró un enorme interés por los volcanes, dibujó los perfiles de las montañas, por donde pasaba recogía muestras de cada planta a su alcance, la clasificaba y le daba un nombre científico. Estudió la laringe de cocodrilos, pájaros y monos. Capturó simios de las selvas del Orinoco, los dibujó con todo detalle, les asignó un nombre científico y los trajo a Europa. Entre las muchas historias que cuenta en sus libros, en la información adicional les contamos, la lucha desigual entre caballos y gimnotos, unos peces parecidos a las anguilas que generan descargas eléctricas con las que paralizan a sus presas.
Galeno de Pérgamo (129-200 dC) reverenciaba al sabio griego Hipócrates, que vivió 600 años antes que él, pero era una persona de su tiempo. Con el objeto de ganar habilidad en el campo de la medicina no dudó en hacerse médico de gladiadores, un trabajo duro, patrocinado por el sumo sacerdote del culto imperial romano en su ciudad natal. Comenzó así el largo camino que le llevaría a convertirse en un médico genial, considerado por muchos como el padre de la moderna medicina.
Louis Pasteur fue un estudiante mediocre, no por falta de inteligencia sino por carencia de interés, pero cuando encontró su camino se convirtió en uno de los científicos más sobresalientes de la historia. Estudió y resolvió los problemas de la conservación del vino, salvó la industria de la seda, demostró que son los gérmenes los causantes de muchas enfermedades, inventó la pasteurización y desarrolló vacunas contra la rabia y varias enfermedades más. Entre sus grandes triunfos, figura el derribo de una teoría que llevaba vigente desde los tiempos de Aristóteles: la generación espontánea…
Viendo la facilidad con la que el termómetro registra temperaturas bajo cero en nuestro frigorífico podríamos llegar a la idea, errónea por cierto, de que podemos enfriar una sustancia tanto como queramos, hasta el infinito. No es cierto. En cuestión de temperaturas, la naturaleza nos sorprende con un número mágico: 273,15 ºC bajo cero. El cero absoluto. Nada puede estar más frío. La lucha por alcanzar ese número ha sido larga y entre los muchos que dedicaron a ello su vida está el científico holandés Heinke Kammerlingh Onnes, él consiguió acercarse tanto al cero absoluto que la naturaleza le recompensó abriéndole las puertas a un mundo nuevo, gobernado por la superconductividad y la superfluidez.
En 1642, Inglaterra se regía aún por el calendario juliano y, según ese calendario, el día de Navidad nacía Isaac Newton, uno de los más grandes genios que la humanidad ha concebido. Antes de él, se creía que el cielo y la Tierra estaban gobernados por leyes distintas, fue Newton, con su extraordinario ingenio, quien unificó el Cosmos bajo las mismas leyes físicas. Cuentan que la inspiración le vino al ver caer una manzana, sea o no verdad, la humanidad ha visto caer manzanas desde el principio de los tiempos pero nadie, hasta él, tuvo la visión genial de unir, bajo una misma ley, a la manzana que cae, a la Luna que gira alrededor de la Tierra, a cada planeta y a cada estrella del Cosmos.
Thomas Alba Edison es uno de los inventores más prolíficos de todos los tiempos. Entre las 1093 patentes que acumuló a lo largo de su vida, han cobrado fama la bombilla eléctrica, el fonógrafo, la mejora del teléfono y el telégrafo, etc. La mayoría de sus inventos tuvieron una marcada utilidad práctica pero también tuvo ideas que ayudaban a la ciencia básica, entre ellas, el tasímetro, un artilugio ideado para medir el calor de las estrellas.
Humor y Ciencia
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