Cienciaes.com

Zoo de Fósiles podcast - cienciaes.com suscripción

Zoo de fósiles

La mayor parte de los seres vivos que han poblado la Tierra han desaparecido para siempre. Mensualmente, Germán Fernández Sánchez les ofrece en Zoo de Fósiles la posibilidad de conocer la vida de algunas de las más extraordinarias criaturas que vivieron en el pasado y que han llegado hasta nosotros a través de sus fósiles.

Cloudina y Sinotubulites, los primeros animales con esqueleto externo

Cloudina y Sinotubulites - Zoo de Fósiles podcast - Cienciaes.com

Hace unos 600 millones de años, en el periodo Ediacárico, aparecieron los primeros seres vivos multicelulares de los que tenemos noticia. 50 millones de años más tarde aparecen en el registro fósil los primeros esqueletos mineralizados. La aparición de estos esqueletos coincide en el tiempo con los primeros organismos excavadores, lo que sugiere que estas dos estrategias responden a la aparición de los primeros depredadores; mientras unos organismos se escondían para escapar, otros se acorazaron para protegerse. También por esas fechas hubo un incremento súbito de la concentración de calcio en los océanos, lo que facilitó la construcción de esqueletos mineralizados. Sin embargo, no todos los animales construían sus esqueletos de calcio; en general, cada especie o cada grupo usaba los minerales más accesibles en su ambiente.

Entre estos animales acorazados, los primeros que conocemos son Cloudina y Sinotubulites, que aparecen juntos en varios yacimientos de China y Norteamérica.

Los fósiles de Cloudina están formados por conos milimétricos de calcita encajados unos dentro de otros, formando un tubo flexible con el aspecto externo de una torre de vasos. Este tubo, abierto por los dos extremos, suele ser curvado o sinuoso, y a veces está ramificado. La longitud de los fósiles varía entre 8 milímetros y 15 centímetros, con una anchura de 0,3 a 6,5 milímetros. Las paredes del tubo tienen un espesor de entre 8 y 50 micrómetros. Cloudina recibió su nombre en honor al paleontólogo estadounidense Preston Cloud, cuyos estudios sobre los fósiles cámbricos llevaron al desarrollo del concepto de “explosión cámbrica”, aunque él prefería llamarla “evolución eruptiva”.

Como no sabemos qué aspecto tenía el animal en sí, es difícil clasificar a Cloudina. En algunos ejemplares aparecen protuberancias que recuerdan a las yemas de los cnidarios, grupo al que pertenecen las medusas y los corales. Esto implicaría que estos animales se reproducían asexualmente, por gemación. Sin embargo, un estudio reciente ha detectado en algunos fósiles la presencia de un tubo digestivo semejante al de los animales bilaterales, lo que descarta la identificación con los cnidarios. El consenso actual es que se trata de un gusano poliqueto, o un pariente cercano de sus ancestros.

Cloudina era un animal abundante, con una amplia distribución geográfica; sus fósiles se han encontrado en España, Siberia, China, Omán, Namibia, Canadá, Estados Unidos, México, Brasil, Uruguay, Argentina y la Antártida. Suele aparecer asociado con estromatolitos, estructuras minerales formadas por biopelículas de bacterias en aguas poco profundas; su composición isotópica indica que vivían en aguas relativamente frías. Pero no estaban limitados a vivir sobre tapetes microbianos, también se han hallado en sedimentos del fondo marino. A veces aparecen aislados, y otras veces en lo que parecen colonias. Nunca se encuentra en los mismos estratos que otros animales ediacáridos de cuerpo blando, lo que sugiere que estos animales vivían en distintos ambientes. En algunos yacimientos se encuentran también con fósiles de anabarítidos, animales tubulares con simetría trilateral; con Namapoikia, una especie de cúpula aplanada de hasta 1 metro de diámetro que podría ser un coral, una esponja o incluso una colonia de microorganismos; con Namacalathus, que parece una esfera sobre un pedúnculo y podría ser el ancestro de los moluscos, briozoos y anélidos; y con los foraminíferos Platysolenites y Spirosolenites.

Nuestro segundo protagonista es Sinotubulites, un pequeño fósil tubular con aspecto de bandoneón que se ha encontrado en China y Norteamérica. El esqueleto tubular, abierto por los dos extremos igual que el de Cloudina, está formado por entre cuatro y siete capas calcáreas muy delgadas, y es recto o ligeramente curvado. Los ejemplares más largos alcanzan los 2 centímetros. Se han catalogado tres tipos de esqueleto: los más anchos, de entre 4 y 5 milímetros, tienen una sección poligonal irregular, con anillos y surcos a lo largo de la superficie del tubo. Los más estrechos, de entre 0,4 y 1 milímetro, tienen una sección circular y una superficie exterior lisa. Existe un tercer tipo intermedio, de entre 1,5 y 3 milímetros, con anillos finamente espaciados o anillos irregulares a lo largo de la superficie del tubo. Por las condiciones de preservación en los distintos yacimientos, parece que Sinotubulites no estaba unido al fondo marino, sino que se desplazaba horizontalmente sobre él.

Aunque a la vista de sus fósiles, Sinotubulites y Cloudina nos parecen bastante semejantes, no debían de serlo tanto en vida, porque en algunos yacimientos de China en los que hemos encontrado los dos animales, hasta el 20% de los esqueletos de Cloudina presentan agujeros que corresponden a múltiples ataques por parte de depredadores, mientras que los de Sinotubulites están intactos. Por algún motivo, Sinotubulites no era tan atractivo como Cloudina para los depredadores. Las múltiples perforaciones en los esqueletos de Cloudina indican además que el animal sobrevivió a algunos ataques. Por otro lado, el diámetro de estos agujeros, de entre 15 y 400 micras, es proporcional al tamaño del fósil, lo que indica que los depredadores también eran selectivos respecto al tamaño de sus presas. Así comenzó la carrera de armamentos entre presas y depredadores que desencadenó la explosión cámbrica de biodiversidad. Sinotubulites se extinguió antes del inicio del Cámbrico. Cloudina duró un poco más, pero desapareció en el inicio de ese periodo.

OBRAS DE GERMÁN FERNÁNDEZ:

Distensión de abductores: La saga de los borelianos II

La saga de los borelianos

Infiltrado reticular

Infiltrado reticular es la primera novela de la trilogía La saga de los borelianos. ¿Quieres ver cómo empieza? Aquí puedes leer los dos primeros capítulos.

El expediente Karnak. Ed. Rubeo

El ahorcado y otros cuentos fantásticos. Ed. Rubeo


Botón de donación
Apoya a CienciaEs haciéndote MECENAS con una donación periódica o puntual.
Colabore con CienciaEs.com - Ciencia para Escuchar
40,8 millones de audios servidos desde 2009

Agradecemos la donación de:

Eulogio Agulla Rodiño

Luis Felipe Alburquerque
“Me encanta Hablando Con Científicos. Felicidades!!”

Angel Quelle Russo
“Vuestra labor de divulgación de la ciencia y en particular del apoyo a los científicos españoles me parece muy necesario e importante. Enhorabuena.”

Angel Rodríguez Díaz
“Seguid así”

Anónimo

Mauro Mas Pujo

Maria Tuixen Benet
“Nos encanta Hablando con Científicos y el Zoo de Fósiles. Gracias.”

Daniel Dominguez Morales
“Muchas gracias por su dedicación.”

Anónimo

Jorge Andres-Martin

Daniel Cesar Roman
“Mecenas”

José Manuel Illescas Villa
“Gracias por vuestra gran labor”

Ulrich Menzefrike
“Donación porque me gustan sus podcasts”

Francisco Ramos

Emilio Rubio Rigo

Vicente Manuel CerezaClemente
“Linfocito Tcd8”

Enrique González González
“Gracias por vuestro trabajo.”

Andreu Salva Pages

Emilio Pérez Mayuet
“Muchas gracias por vuestro trabajo”

Daniel Navarro Pons
“Por estos programas tan intersantes”

Luis Sánchez Marín

Jesús Royo Arpón
“Soy de letras, sigo reciclándome”

———- O ———-
App CienciaEs Android
App CienciaEs
App de cienciaes en apple store YouTube CienciaEs
———- O ———-



feed completo
Suscribase a nuestros programas






Locations of visitors to this page